Ignacio Blanco Cordero nace en Medina de Rioseco en 1936, despertando en él una gran vocación investigadora desde muy joven.
En 1966 en el cuarto de baño de su casa instala su primer laboratorio.
Aquí es donde crea el "IBC 119", un regulador metabólico celular.
En 1968 conseguía este producto en estado líquido junto con el Doctor Alfaro Gracia. Este compuesto se derivaba de la observación de que la urea, en circunstancias normales y fisiológicas, se mantiene siempre en una proporciona determinada con la glucosa. Para que urea y glucosa llegaran al medio interno de la célula haría falta añadir a su combinación, los iones adecuados para traspasar la membrana.
Mientras tanto, surge la polémica con el IBC, y se exigen pruebas contundentes de su efectividad. Estos ensayos son aplicados a enfermos ya desahuciados, y que llegan a producir en algunos de ellos mejorías inesperadas y en otros casos como eficaz analgésico.

Muere en Vigo en 1976, a sus 40 años de edad, llevando sus restos moratles a San Mateo de Gállego (pueblo de su esposa y su actual residencia).